MUNDIAL RUSIA 2018

A partir de la victoria en Suecia 58, cuando irrumpió Pelé con 17 años, Brasil compitió en los mundiales con la expectativa y la ilusión de ganarlos. No de prenderse arriba: sí de salir campeón. De hecho, conquistó cinco Copas del Mundo: Suecia 58, Chile 62, México 70, Estados Unidos 94 y Japón y Corea 2002.

Argentina, a partir de su primera coronación en el 78, continuó con el mismo mapa simbólico que Brasil: nunca más jugó un mundial sin elaborar sueños de consagración. No alcanzó con clasificar para el mundial ni con llegar a la instancia de las semifinales. El objetivo siempre fue dar la tercera vuelta olímpica, después de tocar por segunda vez la cumbre en México 86 con un Maradona descomunal.

A cinco meses y medio del debut de Argentina frente a Islandia en Rusia 2018 (el 16 de junio en Moscú), la hoja de ruta no cambió: ganar la Copa del Mundo. Esta es la exigencia que deben sentir los jugadores y Jorge Sampaoli. Igual que Brasil. Se podrá argumentar, con razón, que esa presión naturalizada por el ambiente es un factor perturbador. Porque en el marco de esta lógica no existen opciones intermedias. Es todo o nada. Y en el fútbol casi nunca es todo o nada. Salvo en circunstancias excepcionales.

Plantear que la Selección que conduce Sampaoli es más o menos favorita, es recorrer lugares comunes muy transitados. Siempre es favorita Argentina. Como Brasil. Como Alemania. Como lo ha sido Italia, ahora ausente al ser eliminada por Suecia. Sampaoli citó también a Francia y España. En definitiva, nada nuevo. Todo muy conocido. No hay ninguna versión parecida a aquella extraordinaria y ultraofensiva Holanda 74 en el horizonte de Rusia 2018. Quizás por eso también las fotos del fútbol mundial tienen características casi convencionales. Faltan supercracks. Hay tres: Messi, Neymar y Cristiano Ronaldo, aunque Messi y Neymar son más creativos e impredecibles que Ronaldo.

Sampaoli afirma que Argentina tiene que encontrar un funcionamiento. Sin un funcionamiento aceptable ni Pelé y Maradona juntos hubieran ganado un mundial. El funcionamiento define a un equipo. La Selección está en esa búsqueda. Y corre con desventaja porque potencias de la talla de Brasil, Alemania, España y Francia ya lograron un funcionamiento expresando una idea. La idea de Argentina es la que plasmó durante varios pasajes en el reciente 1-0 a Rusia: equipo corto, presión alta, control de la pelota y el vuelo de Messi. A la idea le falta convicción y recorrido. Pero Argentina como Brasil, no van para estar cerca. Van para consagrarse.