Las elecciones realizadas el 11 de noviembre de 1951 quedarían en la historia por ser el primer año en que las mujeres concurrían a las urnas para sufragar.

11 de noviembre: primera votación de las Mujeres en Argentina

Las elecciones realizadas el 11 de noviembre de 1951 quedarían en la historia por ser el primer año en que las mujeres concurrían a las urnas para sufragar.

El voto femenino y la reelección de Perón

El 11 de noviembre de 1951 Juan Domingo Perón fue elegido por segunda vez como Presidente de la Nación. El voto femenino se concretaba por primera vez.

En las elecciones de ese año, el voto femenino fue ejercido por primera vez. Sobre un total de 8.623.646 empadronados, 4.225.467 eran mujeres (48,9% del padrón). Votó el 90,32% de las ciudadanas inscritas.

Evita: la propulsora de voto femenino

Así, Evita veía su sueño hecho realidad y votaba por primera vez desde su lecho de enferma. El resultado de esa elección marcaría un triunfo aplastante de la fórmula Perón-Quijano sobre la fórmula de Ricardo Balbín y Arturo Frondizi, logrando el 62 % de los votos.

De esta manera, también se cumplía un viejo sueño de luchadoras feministas como Alicia Moreau de Justo, Elvira Dellepiane de Rawson, la poetisa Alfonsina Storni y Silvina Ocampo, quienes desde los albores del siglo XX luchaban por la sanción de esta justa normativa.

La Constitución de la República Argentina otorga a los ciudadanos el derecho de elegir y ser elegidos. Pero, ¿cómo eran las elecciones en la Argentina a fines del siglo XIX? En principio, aunque el voto se denominaba “universal” sólo podían votar los varones argentinos mayores de 18 años.

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Por otra parte, votar no era obligatorio. Por lo que la forma en que se llevaban a cabo las elecciones fue un serio problema durante muchos años, porque la votación no era secreta. El fraude, la corrupción y la violencia eran prácticas comunes durante las elecciones.

La Ley Sáenz Peña de 1912, mediante la reforma del sistema electoral, incorporó el secreto y obligatoriedad del voto lo que permitió que todos los varones argentinos mayores de 18 años pudieran votar. Este hecho significó un gran avance para la democracia en la República Argentina.

Sin embargo, la reforma también tuvo sus límites ya que la ley no habilitó a las mujeres para el ejercicio del voto. Esta situación, llevó a que las mujeres comenzaran a organizarse para luchar por la conquista de este derecho.

El primer intento por imponer el tratamiento legislativo del voto femenino fue en 1928 cuando el socialista Mario Bravo llevó un proyecto a la Cámara de Diputados, que quedó trunco por el golpe militar de 1930. En 1932, Alfredo Palacios logró que la cámara baja diera media sanción al voto femenino, pero fue rechazada en el Senado.

Los conservadores se oponían a esta iniciativa de igualdad de género argumentando lo “costoso que sería empadronar a todas las mujeres y lo difícil de enseñarles las responsabilidades del voto”, cuando en realidad el temor era la pérdida del control del poder.

Nuevo derecho con la llegada del Peronismo

Con la llegada del peronismo en 1945 la causa del voto femenino fue retomada por Eva Duarte. Esta desplegó una fuerte campaña hablando en la radio y en los actos públicos. En 1947 el Congreso sancionó la ley del voto femenino.

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El 11 de noviembre de 1951 votaron por primera vez, en nuestro país, más de 3.500.000 mujeres dando como resultado la reelección de Juan Domingo Perón. Ese día, miles de mujeres concurrieron por primera vez a ejercer su derecho. El 90% del padrón femenino concurrió a sufragar.

De esta forma se cumplía el sueño de luchadoras feministas como Alicia Moreau de Justo, Elvira Dellepiane de Rawson, la poetisa Alfonsina Storni y Silvina Ocampo, quienes desde los albores del siglo XX luchaban por la sanción de esta ley.

La lucha que mujeres de distintos lugares del mundo llevaron a cabo por uno de los más elementales derechos cívicos, no fue fácil, implicó la cárcel y la represión para muchas. Conquistado este derecho, las desigualdades de género aún persisten. Pasaron casi 70 años desde que se logró el voto femenino y, sin embargo, las mujeres todavía tenemos muchos derechos por conseguir.

Hoy en día, seguimos siendo las mujeres las que tenemos los trabajos más precarios, seguimos cobrando menos que los hombres ante los mismos trabajos, y todavía estamos peleando por el derecho de decidir sobre nuestro propio cuerpo, por el derecho a ser escuchadas y respetadas, en definitiva el derecho a estar vivas.