Hoy recordamos  la conocida  “Noche de los lápices”, que se desarrolló en 1976, durante la dictadura militar, e implicó el secuestro y desaparición de estudiantes secundarios de la ciudad de La Plata, que habían luchado en defensa del boleto estudiantil.

16 de Septiembre: Aniversario de la “Noche de los Lapices” 1976.

Hoy recordamos  la conocida  “Noche de los lápices”, que se desarrolló en 1976, durante la dictadura militar, e implicó el secuestro y desaparición de estudiantes secundarios de la ciudad de La Plata, que habían luchado en defensa del boleto estudiantil.

En el año  1988  las legislaturas de la Provincia de Buenos Aires y Ciudad Autónoma de Buenos Aires, establecieron que el día 16 de septiembre se conmemore el Día de los Derechos de los Estudiantes secundarios para recordar la Noche de los Lápices (en la cual la Dictadura sacó  de sus  hogares a  un grupo de estudiantes secundarios platenses, militantes de los derechos estudiantiles, la mayoría de los cuales fueron desaparecidos o asesinados).

Los actos de represión de la Dictadura

Este suceso fue uno de los más reconocidos entre los actos de represión cometidos por la última dictadura cívico-militar argentina (1976-1983), ya que los desaparecidos eran estudiantes, en su mayoría menores de edad (menos de 18 años), que fueron torturados antes de matarlos.

Los sobrevivientes de la Noche de los Lápices

El caso tomó notoriedad pública en 1985, luego del testimonio de Pablo Díaz, uno de los sobrevivientes, en el Juicio a las Juntas. Además Díaz participó de la creación del guión que llevó la historia al cine en 1986, en el filme homónimo. Cuatro de los estudiantes secuestrados sobrevivieron a las posteriores torturas y traslados impuestos por la dictadura.

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“La caja de los lápices”

Texto: Anita Zen
La caja de lata era su tesoro más preciado. Colorida, con las emociones cromáticas justas que  elegía  cada día cuando se despertaba a dibujar.
Con el lápiz celeste dibujaba la esperanza de construcción de un país donde los pibes como ella tuvieran más derechos.
Con el lápiz amarillo dibujaba la alegría que le devolvían los chicos cada tarde en las villas cuando les daba clases.
Con el lápiz azul dibujaba el horizonte, avizoraba un futuro de lucha por una educación justa, libre y soberana.
Con el lápiz rojo trazaba las ideas que encarnaba en su corazón, que llevaba en su alma, que gritaba sin miedo.
Le gustaban los colores vivos, los colores fuertes, los colores valientes, porque los colores tenían su significado, el que ella cuidadosamente les había puesto a cada uno.
Evitaba los grises y los negros. Jamás los usaba. Le trasmitían tristeza, angustia y dolor.
Esos lápices estaban casi nuevos, sin uso, prácticamente intactos.
Cada tanto un marrón podía comprender su estado de ánimo y la ayudaba a transitar los pequeños fracasos.
Pero luego el verde volvía a la carga casi diciéndole en el oído: lo vas a conseguir, un día lo vas a conseguir.
Una noche alguien le arrebató los lápices negros y dibujó en una hoja en blanco una palabra espantosa que la horrorizó.
Se miró al espejo para ver si se veía y comenzó a sentir que se desvanecía. Esa palabra nefasta que escribieron solamente porque ella y sus amigos pedían un boleto estudiantil.
Se miró las manos y la transparencia era inevitable. La caja estaba lejos, se sentía sin fuerzas pero casi arrastrándose llegó y abrió la tapa.
Sacó el lápiz violeta, su preferido y escribió la última frase antes de desaparecer:
NO TE RINDAS!!!
Dibujo: Caito
LA NOCHE DE LOS LAPICES Dibujo: Caito
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#NuncaMas