Periodista y escritor brillante, uno de los fundadores de Prensa Latina, trabajó en Primera Plana, Panorama y el diario Noticias, entre otros medios. Formó parte de la Agrupación Montoneros. Luego del golpe cívico-militar del 24 de marzo de 1976 organizó ANCLA (Agencia de Noticias Clandestina) con el objetivo de romper el cerco informativo instaurado por la dictadura en complicidad con los grandes medios.

25 de marzo: Secuestran y hieren de muerte a Rodolfo Wash

El 25 de marzo de 1977, un día después de haber escrito la Carta Abierta a la Junta Militar, Rodolfo Walsh  fue secuestrado por un grupo de tareas de la Escuela de Mecánica de la Armada.

Caminaba por la Avenida Entre Ríos hacia la avenida San Juan en la capital porteña. Mientras tanto, otro grupo de tareas destrozaba su casa en San Vicente, Provincia de Buenos Aires. Walsh  se resistió, hirió y fue herido a su vez de muerte. Tenía entonces 50 años; había nacido en 1927 en Choele Choel, Río Negro.

Periodista y escritor brillante, uno de los fundadores de Prensa Latina, trabajó en Primera Plana, Panorama y el diario Noticias, entre otros medios. Formó parte de la Agrupación Montoneros. Luego del golpe cívico-militar del 24 de marzo de 1976
organizó ANCLA (Agencia de Noticias Clandestina) con el objetivo de romper el cerco informativo instaurado por la dictadura en complicidad con los grandes medios.

Las obras de Rodolfo Walsh

Diez cuentos policiales, Variaciones en rojo, Los oficios terrestres, El caso Satanowsky, Quién mató a Rosendo, Cuentos para tahúres y otros relatos policiales, entre otros. Pero sin duda su obra emblemática es Operación Masacre (1957), relato que da cuenta de la trama detrás de los fusilamientos de 1956 en el basural de José León Suárez.

“Operación masacre cambió mi vida. Haciéndola descubrí que, además de mis perplejidades íntimas, existía un amenazante mundo exterior”, dijo Walsh refiriéndose al libro que inició el movimiento periodístico-literario de la novela testimonial.

Una tarde de 1956, jugando al ajedrez en un bar de La Plata escuchó la frase “Hay un fusilado que vive”. Nunca se le fue de la mente. Comenzó a investigar el caso con la ayuda de la periodista Enriqueta Muñiz. Se recluyó  en una isla del Tigre con el seudónimo de Francisco Freyre y con la única compañía de un revólver. Había un sobreviviente de la masacre, Juan Carlos Livraga.

Rodolfo Walsh no sobrevivió a la noche negra de la dictadura. Su cuerpo permanece desaparecido.

 

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