El Día de la Soberanía Nacional se celebra anualmente el 20 de noviembre, en conmemoración de la Batalla de la Vuelta de Obligado, librada el 20 de noviembre de 1845

20 de noviembre: Día de la Soberanía Nacional

El Día de la Soberanía Nacional se celebra anualmente el 20 de noviembre, en conmemoración de la Batalla de la Vuelta de Obligado, librada el 20 de noviembre de 1845.

La Nación Argentina se encontraba gobernada por Juan Manuel de Rosas, quien al mismo tiempo ejercía como gobernador de la provincia de Buenos Aires.

La Repatriación de Rosas

Esta conmemoración fue propuesta, junto con la repatriación de los restos de Rosas, por el historiador José María Rosa en 1974 y aprobada por el Congreso de la Nación Argentina el mismo año.

Varios años más tarde, el 3 de noviembre de 2010, año del Bicentenario de Argentina, fue promovida a feriado nacional mediante un Decreto de Necesidad y Urgencia por la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

En el año 2015, fue trasladado al viernes 27 de noviembre; ya que originalmente era el lunes 23, pero para que el fin de semana largo que lo incluía no interfiriera en el balotaje, se resolvió moverlo por única vez.

La batalla de la Vuelta de Obligado, inicio de la Soberanía Nacional

El enfrentamiento se produjo el día 20 de noviembre de 1845 y de su intensidad habla el parte enviado al gobernador Rosas por Francisco Crespo, ayudante de Mansilla, quién no pudo hacerlo debido a que fue herido en la batalla: “Después de ocho horas de un encarnizado combate, valeroso de una y otra parte, el dominante fuego del enemigo apagó los nuestros, desmontó una parte de nuestros cañones, desmontó los merlones (defensas), y nuestros artilleros quemaron los últimos cartuchos, quedando concluidas así todas nuestras municiones. Entonces se arrojó el enemigo a un desembarco, protegido por su poderosa artillería (…) Cubierto el enemigo con ese poder, estando apagados ya nuestros fuegos, desmontada parte de nuestra artillería, sin municiones, y puestos fuera de combate por muertos y heridos en su mayor parte nuestros improvisados artilleros, logró el enemigo penetrar en el punto de las baterías destruidas por sus fuegos”.

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La heroica defensa fue detallada en el parte, de donde merece destacarse el párrafo referido a las mujeres: “También han muerto con heroicidad varias virtuosas mujeres, que se mantuvieron en este sangriento combate al lado de sus esposos, hijos o deudos, socorriendo a sus heridos y ayudando a los combatientes en la defensa del honor argentino”.

La flota invasora logró así remontar el Paraná aunque debió soportar el hostigamiento de las fuerzas patriotas a lo largo del trayecto, como ocurrió en El Tonelero (actual partido de Ramallo), San Lorenzo y Angostura del Quebracho (provincia de Santa Fe).

Con relación a la empresa comercial, la misma fracasó pues las mercaderías ofrecidas en los distintos puertos provinciales no fueron adquiridas por los nativos. Así, la inutilidad del bloqueo para forzar una claudicación del gobierno argentino y la falta de rédito político y comercial de la incursión colonialista europea llevaron a estos gobiernos a negociar con Rosas: los tratados Arana-Southern con Gran Bretaña (1849) y Arana-Lepredour con Francia (1850) pusieron fin al bloqueo del puerto de Buenos Aires y reconocieron la soberanía argentina de los ríos interiores.

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El combate

De este modo, el combate de la Vuelta de Obligado constituyó una victoria pírrica para los anglofranceses y una derrota honrosa para los argentinos, cuyo significado histórico no puede ser desconocido.

El propio José de San Martín, en su testamento, lega su sable corvo a Rosas como reconocimiento de la defensa de la integridad territorial de lo que hoy es nuestro país: “El sable que me ha acompañado en toda la guerra de la Independencia de la América del Sud, le será entregado al general de la República Argentina, don Juan Manuel de Rosas, como una prueba de la satisfacción que como argentino he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataron de humillarla”.