La Dieta del Primer dia del Año 2018

Es curioso como nos relacionamos con la cultura japonesa. Sabemos que sus costumbres vienen de tradiciones milenarias que a ellos les funcionan a las mil maravillas pero nos tomamos sus prácticas como un hobby puntual, cuando seguramente lo que deberíamos hacer es sumergirnos del todo en sus costumbres.
Al menos, en lo relativo a costumbres saludables. Y es que nos desvivimos por seguir la nueva dieta de moda, aquella que sólo está apoyada en recientes estudios y cuyo impacto aún no se ha descubierto del todo, cuando lo que tendríamos que hacer es mirar al país del sol naciente y aprender algo de una cultura milenaria que busca desde sus orígenes encontrar el equilibrio perfecto entre cuerpo y mente.
Tras la resaca del 1 de enero, seremos muchos lo que nos desvivamos buscando en la red aquella dieta que nos sirva mejor, con la intención de perder esos kilos que hemos ido acumulando tras las navidades. Entonces, ¿por qué no dirigir nuestra mirada a las costumbres japonesas?
En el país asiático tan sólo un 3,5% de sus habitantes sufre de obesidad, se cuentan entre los más longevos del planeta y casi la totalidad de los japoneses practican de una u otra manera alguna disciplina física o mental que los mantiene en forma.
Más que una lista de comidas y horarios, lo que te presentamos aquí es un estilo de vida mucho más pausado que tiene su repercusión en los alimentos que comen y el modo en que los comen.
Empecemos detallando el menú: pescado, arroz, vegetales, frutas, algas, soja y té. Estos son los pilares de la dieta nipona. Además, evitan los platos únicos rebosantes, prefiriendo una selección pequeña, casi a modo de tapas,de diferentes alimentos siempre que sean los señalados anteriormente. Evitan por defecto las carnes rojas y los alimentos con exceso de azúcar. Y a la hora de freír, se olvidan de aceites y mantecas para dar paso a caldos de pescado o vegetales. Para desayunos y meriendas, rechazan los productos industriales y se centran en los cereales, siendo la estrella el arroz.
Independientemente del tipo de comida que ingieren, existe otro elemento que evita que los japoneses superen sus pesos ideales: la forma en que los disfrutan. ¿Nunca has pensado que una pieza de sushi parece requerir demasiado tiempo de elaboración si lo comparamos con los breves segundos que tardamos en engullirla?
La presentación visual de estos platos es parte definitoria no sólo en su gastronomía, sino que también definirá el tiempo que tardan en consumirla. Más que un trámite en el que nos llenamos la panza, comer allí es una ceremonia. Se considera maleducado tragarte todo lo que te ofrezcan sin pausa, como es más normal en otras culturas. Allí te tomarás el tiempo necesario para apreciar el trabajo de presentación tras estas recetas y muchos entendidos en protocolos japoneses te dirán que el tiempo para disfrutar de cada plato es de unos 20 minutos. Y estamos hablando de una comida con 4 ó 5 platos de media.
Comer de un modo tan lento educa a nuestro estómago pero también a nuestra mente. En occidente, estamos acostumbrados a comer hasta sentirnos llenos, pero la forma de ingerir que tenemos, sin pausa, hace que ni a nuestro estómago ni a nuestro cerebro les de tiempo a avisar de que ya no pueden más. ¿El resultado? En la gran mayoría de nuestras ingestas sentimos que nos hemos pasado, mientras que el comer más pausado de los japoneses les advierte antes de que lleguen a su límite. Como habrás adivinado ya, los nipones pueden pasar perfectamente una hora desde el momento en que se sientan a la mesa hasta que se levantan.
Además de esta cuidada dieta, los japoneses son asiduos a ciertas prácticas físicas o mentales que les ayudan a equilibrar tanto su peso como su equilibrio interior. Desde el zen a las artes marciales, la gran mayoría de los nipones siempre encuentra tiempo para encontrar este balance. Y debido a las ajustadas proporciones de su país y a una población siempre al límite, se han acostumbrado a pasar del coche y siempre que el tiempo y la distancia se los permita, realizan sus trayectos a pie o en bicicleta, el medio de transporte preferido del país.
Como ves, la dieta japonesa no requiere de mucho esfuerzo en cuanto a la elección de alimentos, pues además de deliciosos son curiosos y exóticos, pero sí te pide algo que muchas otras dietas no requieren: un cambio de actitud mental que te ponga a ti en el centro de tu propia vida incluso cuando el resto del mundo sufre de un ritmo frenético.
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