Desde febrero y por doce meses, el Gobierno establecerá un mecanismo de convergencia de las cuotas correspondiente a los préstamos hipotecarios UVA.

El Banco Central perdió el control de la lucha contra la inflación

Un país con inflación de dos dígitos es una nación con una economía inviable. El Presidente Macri lo sabe y por eso uno de sus lemas de campaña fue el de terminar con el incremento del costo de vida, una de las características principales de la economía bajo el mandato de Cristina Fernández. Pero, las razones por la que la Argentina tiene índices inflacionarios altos, no hay que buscarlas solamente en herramientas de política económica. Es decir, no alcanza con subir la tasa de interés de referencia para sacar pesos del mercado y promover el ahorro en instrumentos financieros convalidados por el Banco Central. La inflación es un mal que en nuestro país posee varios rostros.

Uno es la inversión insuficiente en la economía. Otra de las promesas de campaña que el Gobierno intenta cumplir con sus contactos internacionales pero que no logra plasmar en el aparato productivo o lo hace de una manera gradual. Y, en esto, no hay que buscar responsables en el equipo económico también hay que mirar en el sector productivo. Este cronista aún recuerda cuando, en el gobierno nacional anterior, el entonces ministro de Interior y Transporte y político en ascenso, Florencio Randazzo, criticó al sector empresarial reconociendo que los argentinos convivían con un costo de vida creciente. “En vez de aumentar la oferta, los empresarios incrementan los precios”. También, existen críticas por la concentración de la economía que, los funcionarios del kirchnerismo que tanto denunciaron a estos sectores como el polémico ex secretario de comercio Guillermo Moreno, nunca lograron cambiar el mapa de las adquisiciones de marcas. Sectores “oligopolios” que se convierten en formadores de precios. Los académicos de la Universidad de Buenos Aires (UBA) enseñan que son sectores clave para acelerar la tasa de inflación, pero siempre una vez que ésta está lanzada. Nunca crean inflación.

Otros de los puntos a considerar entre las causas del alza del costo de vida son: las paritarias y los costos empresariales. Sobre el primer punto existe en borrador una reforma laboral que está en veremos y sobre el segundo el ministro de hacienda, Nicolás Dujovne, consiguió sancionar leyes que reformarán los tributos que castigan la inversión. El kirchnerismo realizó su aporte al análisis de otra posible causa: la matriz productiva nacional, que es fundamentalmente agropecuaria o agroindustrial. Son también estos productos los que mayormente se exportan. Cuando el mundo crece y demanda alimentos o derivados, los precios internos suben al ritmo de los internacionales. Al respecto el Presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, al que se lo notó tenso en algunos pasajes de la conferencia de prensa ofrecida esta mañana en Casa Rosada, sostuvo en un informe de esta semana que “los indicadores de alta frecuencia monitoreados muestran que de momento la inflación núcleo mantiene su dinámica favorable en diciembre, más allá del efecto que tengan sobre la misma los aumentos de precios regulados”. De esta manera, por el impacto de los aumentos de tarifas de servicios y el posible aumento de tarifas del servicio público de pasajeros en CABA. y en el Gran Buenos Aires, Sturzenegger sostuvo a los funcionarios de la Casa Rosada, que no es una buena idea relajar el costo del dinero.

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LA CAPITULACIÓN DEL BANCO CENTRAL

En la “batalla” que hacíamos referencia al comienzo de la nota finalmente se llegó a un acuerdo donde una de las partes salió menos beneficiada que la otra. Si bien, la política económica ortodoxa, monetarista, impulsada por el titular del Banco Central, máxima autoridad monetaria en el país, se mantuvo firme durante los dos primeros años de gestión de Cambiemos, comenzado el bienio final del mandato del Presidente Macri las necesidades son otras. En el horizonte se hallan especulaciones políticas que exceden este análisis y será materia de otro, pero que se puede resumir rápidamente en la necesidad de asegurar la continuidad de la administración de Macri por cuatro años más a partir del 2019, y para ello se necesita reactivar la economía.

Convivir con tasas altas, en las nubes, (la tasa de referencia se mantuvo en 28,75% en este fin de año), al tiempo que la Argentina se fondea con un interés menor en el mercado internacional y esa mejora no llega al sector privado nacional. El ministro de finanzas Luis Caputo, que compartió la conferencia de prensa junto a Dujovne; Sturzenegger; y Marcos Peña, solía quejarse ante el vicejefe de Gabinete de ministros, Mario Quintana, que no tiene sentido haber bajado el costo internacional de financiamiento de la Argentina, si ese beneficio no se traslada a la economía doméstica.

Precisamente, el nombre propio que ha ganado mayor peso en el gabinete económico del Presidente Macri, es Mario Quintana. Funcionario que no estuvo presente en la conferencia pero que logró imponer el criterio de los “productivistas” del gabinete en el sentido de relajar las metas de inflación pensadas por el directorio del Central, que esas metas las decidan los funcionarios del Palacio de Hacienda y de la Casa Rosada, y al no ser tan exigentes en el combate a la inflación, es probable que Sturzenegger cumpla con una acuerdo no escrito del “armisticio”, que es bajar las tasas en el corto plazo.

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Dujovne, en el momento más importante de la conferencia, sostuvo que las metas de inflación ya no se fijarán con una banda, ( como marcó el rumbo durante estos dos años el Banco Central, por ejemplo para este año que termina se pensó en una inflación entre el 12% y el 17%),  sino mediante un número fijo que estableció según esta escala: En el 2018 será del 15%, en el 2019 del 10% y en el 2020 del 5%. Esto ubica la meta de bajar la inflación a un dígito, como había prometido Macri, fuera del final de su mandato. O, en un hipotético segundo mandato.

 

La otra parte del nuevo plan de Presidencia está relacionada con el valor de la moneda nacional. Se observa, un incremento del costo de la divisa estadounidense, esto significa una devaluación del peso gradual. Hoy se habla de atraso cambiario. Esto suele ocurrir cuando la inflación diluye la competitividad del tipo de cambio real. Un cambio más alto fortalecerá la decisión del gobierno de bajar el gasto público que muestra un déficit alarmante. Esto fue afirmado por Nicolás Dujovne en la conferencia y con un dólar más alto ese gasto comenzará por ser licuado.

Como conclusión hay que anotar que el ala política del gobierno está dispuesto a convalidar una vida diaria con una inflación alta. Se busca que, mientras que las inversiones no lleguen al ritmo deseado, no se destruya más empleo y se robustezca el crecimiento incipiente de la economía. Se intentará que el crecimiento del PBI acompañe el desarrollo de un mercado interno que logre bajar el número que más escandaliza a Mauricio Macri. El índice de pobreza.

Por Antonio D’Eramo
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