EL MIEDO Y LA INSEGURIDAD

En el campo cada vez vive menos personas. Los gurises se van a estudiar al pueblo de donde casi nunca más regresan. Los que quedan en las zonas rurales son los padres o los abuelos tratando de acomodarse a los nuevos tiempos que atraen innumerables mejoras tecnológicas y también los hechos de inseguridad.

Lo sucedido esta madrugada en el interior del departamento Gualeguay no es un hecho menor. Si hubiera acontecido en una ciudad grande esto sencillamente sería un escándalo por las características y por la impunidad con que se manejaron los delincuentes.
El homicidio en ocasión de robo de Teresa Meoniz en la zona rural de Tres Bocas, dejó a gran parte de los vecinos con la sensación de que en cualquier momento les puede pasar a algo parecido a ellos.
Soy oriundo de esa zona, tengo familia que vive aún y conozco a la gente, sé del miedo que ahora perciben y sé también que el campo dejó de ser lo tranquilo y seguro que era 10 o 20 años atrás.
Uno de los problemas más importantes que tienen las poblaciones rurales es que si bien existen las estructuras de seguridad, como son las comisarías, hoy cuentan con un par de uniformados que deben ser los encargados de brindar todos los servicios de la institución y al mismo tiempo recorrer largas extensiones de caminos intransitables para «tener la suerte» de prevenir o atacar los delitos.
Las personas que andan en el camino equivocado, saben esta gran limitación que tiene la policía. Les digo más, en los extremos rurales de los departamentos, donde las familias salen una vez cada 15 días a las poblaciones más cercanas (Nogoyá 40 kilómetros o Gualeguay 90 kilómetros), no conocen ni a las autoridades policiales y mucho menos a las judiciales.
Hoy en estas chacras se siguen manejando con sistemas económicos y financieros muy precarios o antiguos. Muchas de las ventas de los animales se hacen al contado, «contra culata de camión», y recién ahora las operaciones cerealistas lentamente se están bancarizando. Así y todo, se sabe que en las casas de las familias del campo, siempre hay mucho dinero.
La gente rural es muy desconfiada del sistema bancario porque se cansó de los corralitos y otros «manotazos» del Estado por lo que prefieren tener el dinero dentro de su propiedad. Esa plata, obviamente se destina íntegramente al mantenimiento de la chacra y no es costumbre utilizarlo para emprender viajes de placer.
Fuente:
Diario Uno Entre Ríos