El  dictamen de la fiscal Gabriela Baigún en la causa por encubrimiento basada en el Memorándum con Irán, fue clave para la libertad de Carlos Zannini  ya que consideró que no hay riesgo de que entorpezca el expediente o se fugue.

En la madrugada quedo en libertad Zannini

El  dictamen de la fiscal Gabriela Baigún en la causa por encubrimiento basada en el Memorándum con Irán, fue clave para la libertad de Carlos Zannini  ya que consideró que no hay riesgo de que entorpezca el expediente o se fugue.

Además- la investigación quedó terminada, que carecen de nexos con el gobierno actual y que la gravedad del hecho que se les atribuye no es por sí misma un argumento válido para privar a alguien de la libertad.

El texto de Baigún contradice de manera frontal la llamada “doctrina Irurzun” sobre la prisión preventiva al señalar que “mal puede decirse” de alguien que ya no tiene cargos ni relación con el poder político de turno que “detenta un poder residual de influencia que le permitiría obstaculizar la marcha del proceso”.

Ese argumento que la fiscal cuestiona es el que se utilizó en numerosas detenciones, como las del ex ministro Julio De Vido y el ex vicepresidente Amado Boudou. Pero su planteo dobla la apuesta al hacer una comparación con el juicio que transcurre en la actualidad por el encubrimiento del atentado a la AMIA contra le ex presidente Carlos Menem, el ex Juan José Galeano, los fiscales Eamon Mullen y José Barbaccia, el ex titular de la ex Side Hugo Anzorreguy entre otros, donde ninguno de ellos está detenido.

“No hay razones” –sostuvo–, para que Zannini y D´Elía “reciban un tratamiento distinto de los acusados” en ese juicio. Ayer a última hora, al cierre de esta edición, el Tribunal Oral Federal 8 (TOF8), permanecía reunido deliberando para tomar una decisión sobre los pedidos de excarcelación de ambos.

Zannini y D’Elía estaban presos desde el 7 de diciembre, cuando el juez Claudio Bonadio los procesó con prisión preventiva por supuesta traición a la patria a través de la firma del Memorándum de entendimiento con Irán que, según había denunciado el fiscal Alberto Nisman antes de morir, pretendía otorgar impunidad a los iraníes sospechosos del atentado a la AMIA.

En aquel fallo Bonadio procesó también y pidió el desafuero para la detención de Cristina Fernández de Kirchner, también acusó a Héctor Timerman           –en prisión domiciliaria por una grave enfermedad–  y mandó a detener también Jorge Youssef Kahlil y Fernando Esteche. Otras ex funcionarios, como Oscar Parrilli, fueron procesados sin prisión.

Bonadio decía que los dos atentados cometidos en Argentina, el de la Embajada de Israel y el de la AMIA, fueron actos de guerra de Irán y por lo tanto el Memorándum fue una forma de colaborar con “el enemigo”.

Nisman, en su denuncia original no había hablado de traición a la patria ni nada similar sino de encubrimiento, pero ese expediente fue archivado por inexistencia de delito ya que el Memorándum nunca tuvo vigencia, fue votado por el Congreso, y las alertas rojas contra los iraníes nunca perdieron vigencia.

Por esta razón la DAIA y sectores afines al Gobierno pugnaron por la apertura una causa paralela bajo la figura de traición. Cuando llegó a la Cámara Federal, Eduardo Farah y Martín Irurzun cambiaron la calificación, pusieron “encubrimiento” pero confirmaron las detenciones invocando la supuesta gravedad de los hechos, en alusión al atentado, y hasta trazaron un nexo con la muerte de Nisman.

Desde el circulo intimo que contiene a Carlos Zannini, dejaron trascender que Zannini esperaba con muchas ansias quedar en libertad un día como hoy, 24 de Marzo, Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia.

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