La chilena Falabella amaga con irse del país. La compañía de tiendas departamentales que pertenece a la familia Solari, está buscando socios estratégicos que le permitan desprenderse del negocio local

Falabella quiere desprenderse de todas sus tiendas

La chilena Falabella amaga con irse del país. La compañía de tiendas departamentales que pertenece a la familia Solari, está buscando socios estratégicos que le permitan desprenderse del negocio local: las 10 tiendas, en Capital, GBA y otros puntos del interior del país, y los locales de Sodimac, la marca de artículos para la construcción.

La cartera de clientes de su tarjeta financiera CRM también están dentro del paquete que podría venderle a uno o varios interesados.

La versión de la empresa

“Estamos buscando un socio estratégico”, aseguran escuetos desde la empresa. “La idea es conseguir alguien que ayude a ser sustentable el negocio local. Quizás no se van del todo, pero no quieren seguir solos. No en este contexto”, confirmaron allegados.

“Hace meses que la empresa chilena analiza alternativas para que alguien se haga cargo de su operación en Argentina. No es fácil porque tiene un alto costo de contingencias relacionadas con el personal”.

El riego de la perdida del Empleo

“Contingencias relacionadas con el personal” es un eufemismo para referirse a los miles de empleos que pone en riesgo la decisión empresarial.

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Según la compañía registró en el país una caída de sus ingreso de casi 59% en el segundo trimestre del año como consecuencia de la cuarentena. “La empresa explicó que el formato de tiendas departamentales sufrió el cierre total durante el mes de marzo, abril y la primera mitad de mayo, operando de manera parcial el resto del trimestre”, destacaron.

La reducción de Falabella

La empresa ya había comenzado un proceso de hacer más eficiente su operación local, una estrategia que incluyó el cierre de su local céntrico, en la calle Florida, y el despido de unos 250 empleados.

La fuerte crisis económica del año pasado, y un contexto que empeoró por el fuerte impacto de la cuarentena, habrían acelerado la decisión. Las restricciones al dólar, las complicaciones para importar y la brecha cambiaria habrían influido también en la decisión.