Desde febrero y por doce meses, el Gobierno establecerá un mecanismo de convergencia de las cuotas correspondiente a los préstamos hipotecarios UVA.

Fue otra jornada clave para Federico Sturzenegger, convalidó un descenso de 28,75% a 27,24% para las Lebac a 35 días.

En una nueva licitación de Lebac, Federico Sturzenegger convalidó un rendimiento de 27,24% para títulos a 35 días. El “ala politica”, preocupada por el crecimiento, quiere repetir lo sucedido en 2017, cuando el boom de hipotecarios, préstamos personales y prendarios motorizaron el repunte económico.Fue otra jornada clave para Federico Sturzenegger como el mandamás del Banco Central. Sobre el final de la tarde de este martes, debía hacer pública su decisión sobre la tasa de interés.

¿Debía mantenerla sin cambios, para así evitar que los inversores vayan al dólar y que esto fogonee la inflación? ¿O, más bien, le convenía bajarla, para así darle un nuevo guiño al “ala política“, que le pide una reducción del costo del dinero para que la economía pueda crecer un 3,5% en 2018?

Ante ese dilema, el banquero central convalidó un descenso de 28,75% a27,24% para las Lebac a 35 días.

Vale una aclaración: la reducción de un punto y medio es en la comparación con la licitación del mes pasado, no respecto del circuito secundario, en el que inversores vienen operando con esa referencia desde hace varios días.

Este martes, el banquero central enfrentaba vencimientos de Lebac por la friolera de $400.000 millones:

– Con la tasa ofrecida, pudo renovar el 88,5% de ese total.

– El resto (para no convalidar un interés mayor) tuvo que cancelarlo en “cash“. Es decir, debió “liberar” al mercado $45.000 millones.

Algunos pensaban que esa cifra iba a ser aún mayor, y por eso la lectura en la City porteña fue la de un Sturzenegger airoso“.

A la espera del resultado de la compulsa, el dólar saltó 14 centavos y se vendió a $19,19: el valor más alto de la última semana.

Otro dato llamativo de la licitación fue que la enorme mayoría de las Lebac se colocó en los tramos de más corto plazo:

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– Las letras a 35 días acapararon el 67% de la licitación (en la adjudicación anterior había sido 63%)

– Las de hasta 91 días totalizaron el 91% del monto adjudicado.

La decisión de inversores de acortar plazos responde a una expectativa más conservadora: creen que el BCRA no tendrá demasiado margen para volver a bajar la tasa, incluso pese a las fuertes presiones del “ala política”.

El motivo de este impedimento es claro: la necesidad imperiosa de contener una inflación que parece indomable. Tal es así que el dato de diciembre (3,1%) fue tan alto que sorprendió al mercado.

Para peor, el 2018 arrancó con nuevas alzas en naftas, peajes y telefonía celular, a las que luego se irán sumando el transporte, ABL, entre tantos otros rubros.

En medio de esta escalada inflacionaria, lo más probable es que el BCRA se tome su tiempo antes de convalidar un nuevo descenso de tasas.
Una de las preguntas que suele escucharse entre ahorristas es si conviene apostarle al dólar o a las Letras del Banco Central O, dicho de otro modo, cuánto debería subir el billete verde para empardar el rendimiento de los títulos.

Papel y lápiz en mano, la economista Nery Persichini hizo el ejercicio:

– Para igualar el rendimiento de la Lebac más cortas (que vencen el 21 de febrero), el tipo de cambio debería subir a $19,52 para esa fecha.

– Para las Lebac que concluyen el 21 de marzo, el precio de la divisa que emparda la ganancia es $19,91.

– Para el plazo a 91 días, el billete verde debería escalar a $20,27 El plan del Gobierno
El antecedente de lo ocurrido este martes es bastante cercano: la semana pasada, el Banco Central había dispuesto una leve reducción de la tasa de referencia del 28,75% al 28% anual (75 puntos básicos).

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Para la City, sólo se trató de una “baja testimonial”, al tiempo que desde el BCRA se mostraron categóricos respecto a la “cautela” y al “gradualismo” que iban a guiar sus decisiones.

Por eso mismo, la rebaja del martes acompañó lo determinado siete días atrás y que, además, ya había sido anticipada por el mercado.

El resultado de la licitación cierra una primera corrección de la política monetaria luego de que el Gobierno, en conjunto con el Banco Central, modificó la meta inflacionaria del 8%-12% original al 15%, para 2018.

Esta rebaja fue menor a la deseada en Casa Rosada. Fuentes oficiales con despacho en el primer piso de Balcarce 50, admiten a iProfesional, que la modificación “tiene gusto a poco”, si bien se entusiasman con que marca el inicio de un camino descendente que puede profundizarse.

Sucede que el “ala política” apunta a un propósito claro: que la baja del costo del dinero funcione como un paliativo del ajuste fiscal que recae en los argentinos y pone en riesgo la meta de crecimiento.

En otras palabras, quiere que buena parte de lo que el ajuste le “quita” al crecimiento de la economía sea compensado por la vía de créditos a tasas más bajas.

¿Para qué? Precisamente para que esa inyección de dinero sea la que termine motorizando la actividad.

Esto es, ni más ni menos, lo que pasó el año pasado: el boom de préstamos (hipotecarios, personales, prendarios, a empresas) fue aquello que terminó favoreciendo el repunte económico.

Para Sturzenegger, el éxito se debió en gran parte a su política monetaria y a la aplicación del sistema UVA, que permite que miles de familias puedan calificar para solicitar financiamiento bancario. La Jefatura de Gabinete quiere asegurarse el repunte de las líneas bancarias y por eso presiona al banquero central, aunque de modo solapado. Los funcionarios se cuidan de no quedar entrampados en la discusión por la independencia del BCRA, luego de que ellos mismos hayan sido muy críticos en este sentido de la gestión kirchnerista.