El BCRA renovó el cupo de quienes pueden adquirir Dolares tras las medidas impuestas.

La obsesión Argentina por el dólar

Unas 3.600.000 de personas compraron divisas el año pasado, por un total de u$s32.797 millones. En la era Macri, los ahorristas ya se llevaron u$s52.460 millones. ¿Por qué este comportamiento no se detiene? Riesgos y lo que se espera para este año?

“El dólar, como vehículo de ahorro para la familia, es horrible“.

La frase, tan contundente como polémica, pertenece al presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger. Fue pronunciada en noviembre.

“El dólar va a dejar de ser un tema para los argentinos“.

Esta otra corresponde al ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne

Quien así se expresó en el marco del anuncio de las nuevas metas de inflación, a fines de diciembre. Podría ser cierto que la compra de billetes verdes no es tan buen negocio, si se tiene presente que en 2017 su precio subió menos que la inflación y tampoco pudo competir con las tasas en pesos que ofrecieron las Lebac.
Sin embargo, ni las afirmaciones de los funcionarios ni los cálculos de rendimientos comparativos parecen haberle importado a la mayoría de los argentinos.

¿Cuántos hicieron oídos sordos?
Unas 3,6 millones de personas. Esa cantidad de ahorristas es la que compró billetes verdes en los bancos a lo largo del año pasado, uno arriba del otro, según las estadísticas del Banco Central.
Ahora bien, si se acerca la lupa en el desglose de esos datos, se puede dar respuesta a la pregunta sobre quiénes son los que más van en busca de la divisa estadounidense: básicamente, las personas físicas.

– Unos u$s18.564 de compras netas (es decir, billetes adquiridos menos los vendidos), tuvieron como destino el público de a pie

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– Como contrapartida, las empresas o sociedades les entregaron a las entidades más de lo que se llevaron, dejando un saldo de u$s832 millones durante el año pasado

Con estas cifras sobre la mesa, queda claro que quienes más recurren a “su amigo fiel” son los ciudadanos de a pie. Esos a los que habla Sturzenegger y Dujovne cuando aseguran que dolarizarse es un “mal negocio”.

Las empresas, en tanto, parecen ser más “obedientes”. En realidad, no es que no les interese el billete verde, sino que sintieron más atracción por un negocio redondo (y casi libre de riesgo) como son las Lebac.
Es más, curiosamente los meses de más venta de dólares de las compañías (los inversores más sofisticados) coincidieron con aquellos de mayor movimiento del tipo de cambio.

¿Por qué?
Sucede que habían comprado a un precio bajo se desprendieron cuando repuntó, tal como sucedió en la previa a las PASO y a raíz de la crisis política de Brasil.
Sea como fuere, la manía argentina por refugiarse en el codiciado dólar (en algunos casos basada en un comportamiento racional, en otros de tipo emocional), está más latente que nunca.

Además, las estadísticas dan cuenta de un dato que no deja de sorprender a muchos: durante los dos años que lleva de mandato Macri, los ahorristas no sólo no aflojaron con las compras sino que las intensificaron:

– Desde que asumió, se llevaron de los bancos la friolera de u$s52.461 millones

– Sólo en 2017 adquirieron el récord absoluto de u$s32.797 millones

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– Esa cifra superó con creces (en unos u$s7.000 millones) la del triste récord que ostentó el kirchnerismo en 2011

Cuando se le buscan las explicaciones a por qué los argentinos mantienen su predilección por el dólar, aparecen múltiples respuestas.
“Está en su ADN. Si sube, compran porque creen que se irá más arriba, y entonces tratan de cubrirse. Si baja, lo hacen porque prevalece la idea de que está barato“, afirma el gerente de un banco extranjero.
“Sea por pánico u oportunidad, muchos argentinos siguen recurriendo a un activo que dio muestras de nunca haberles fallado en el largo plazo. Y el Gobierno no puede luchar contra este comportamiento”, expresa.
Hasta ahora, ni en el Banco Central ni en Hacienda parecen preocupados por el ritmo de adquisición, al menos en público. Siempre se mostraron unidos e hilvanando un discurso que hasta roza con el “ninguneo” de la divisa.
Sin embargo, en la intimidad, saben que el actual caudal de salida sólo puede ser tolerado en un escenario de transición.

¿Qué significa?
Sencillamente que la economía “se banca” hoy día una dolarización fuerte porque hay ingresos que financian esa fuga. El problema es que los billetes que están entrando al país son, en mayor medida, producto de colocaciones de deuda en el exterior, tanto del Gobierno como de provincias y empresas.

No está tan claro qué puede pasar si ese caudal empezase a mermar, o el flujo de dólares que ingresa a través del circuito financiero para aprovechar las altas tasas de las Lebac.