La administración de Trump comenzó a imponer aranceles rígidos sobre el acero y el aluminio importados a primera hora de la mañana del viernes. Pero otorgó una breve exención a algunos aliados, y en un giro, dijo que podría imponer cuotas de importación para evitar que demasiado metal extranjero inunde en los Estados Unidos.

Trump también va por su Ley Fiscal

La baja del impuesto a las sociedades a 21% ya estaba mayormente incluido en las valuaciones de las acciones. Las compañías del S&P 500 que están gravadas con alícuotas altas deberían ser las más beneficiadas, superaron el desempeño del índice en general si se las mide desde el día de las elecciones. Pero el margen es pequeño y debería aumentar poco más en el futuro.

Los asesores que eligen en qué acciones conviene invertir tendrán que leer la letra chica durante las próximas semanas. Existe un riesgo no sistemático y hay una buena chance de un retorno sobre la inversión tras la lectura de la ley definitiva. Pero los efectos directos sobre las acciones deberían durar poco. Los pronósticos de ganancias por acción necesitan una sola actualización. Después el mercado puede seguir como antes. Según Barclays, la alícuota efectiva del impuesto que pagan los grupos del S&P 500 disminuirá de 26% a 20,7%. Después de la repatriación, deberían subir 6,3% las ganancias por acción de 2018.

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Los efectos menos directos sobre otras clases de activos podrían ser más profundos. Empecemos por el dólar. Un estímulo fiscal debería, si todo se mantiene igual, conducir a tasas más altas el año próximo. Eso significa mayores diferenciales de tasas y, por lo tanto, un dólar más fuerte.

La repatriación podría ser más importante, porque las empresas de EE.UU. no tienen ninguna ventaja impositiva si guardan dinero en el exterior. Bien podrían enseguida trasladar el dinero al país.

Mayor será el impacto sobre las tasas. Cuanto más actúe el recorte de impuestos como un estímulo, más subirán los rendimientos de los bonos. Ya es habitual prever que los rendimientos de los bonos del Tesoro a diez años llegarán a 3% en 2018, mientras los bancos centrales ponen fin al estímulo monetario. Ir más allá de 3% sería subir el riesgo financiero y presionaría el dólar al alza.

Si el recorte impositivo influye en el comportamiento tan poco como muchos temen, tampoco moverá mucho las tasas. Una vez que las ganancias de 2018 estén incluidas en las valuaciones, nada cambiará mucho. Si tiene un impacto, podría subir las tasas, lo cual podría más que contrarrestar cualquier estímulo fiscal positivo proveniente del recorte de impuestos.

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